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Comentarios

  1. Andoni Arias dice:

    Muy buen análisis. Tanto a nivel publicitario como psicológico. Desde luego como tu bien dices el que le da valor a una campaña casi siempre, y en este caso totalmente, es el consumidor que en este caso puede llegar a creer que esa lata está especialmente echa para él.

    ¿Cuántas de éstas se habrán reciclado? Puede que sea una manera de medir el ROI jejejeje.

    Un saludo !!

    1. Es un efecto curioso el ver tu nombre ahí, no sé si tú has tenido la oportunidad de ver el tuyo. Me imagino a los creativos mirando el listado de nombres…

      Pues es verdad, también está ese otro punto, el del desapego. Coges la lata, la arrugas, la tiras y hala… a medir el ROI jaja.

      Un saludo Andoni y gracias por tu comentario!

  2. Excelente reflexión, como siempre. A mí, que no bebo Coca-Cola, no me van a convencer por mucha campaña innovadora o tocadora de fibra que se inventen, jaja… En cuanto a las reacciones de los consumidores del elixir de la vida, veo a los que se sienten súper felices porque una multinacional tan importante se acuerda de ellos poniendo su nombre en las latas y no puedo evitar pensar qué absurda es tal reacción. Imagino a cientos, miles de ‘Diegos’ (perdón por tomar tu nombre de ejemplo; es que dudo que el mío lo hayan estampado) sintiéndose “únicos” y especiales leyendo su nombre en la lata roja simultáneamente. Es una gran paradoja. Un abrazo!

    1. Yo de pequeño odiaba este tipo de bebidas. Luego le cogí afición, pero por el whisky… jajaja.

      A mí alguno de esos consumidores, y amigo por inri, me ha tildado de soso y retorcido. Quién sabe.

      Comparto esa paradoja que dices. Y tirando de un apunte de Andoni, más arriba, qué pasa cuando la bebes y la tiras. Todo un ejercicio de desapego. Aunque no me sorprendería ver en la tele (estas cosas salen) algún coleccionista acérrimo.

      Un abrazo!

  3. Aparte de haber aprendido mucho y estar de acuerdo con tus reflexiones (como siempre, vamos) quiero comentarte un caso que he visto con respecto a esta campaña.
    Tengo una amiga llamada Idoia. Como comentas Idoia fue al súper buscando su nombre entre las latas, pero no, ella no estaba. El cabreo de Idoia fue mayúsculo. Coca cola la estaba marginando. Y me da por pensar que cuando tratas de satisfacer a la mayoría puede que radicalices a la minoría en tu contra. No es una afirmación, sino una pregunta ¿qué opinas?
    Saludos transoceánicos

    1. Hola Fer!! Muchas gracias por tu comentario y por lo tu reflexión.

      En el caso de Coca Cola, los tíos son buenos y tienen habilitado un microsite de la campaña en la que puedes solicitar tu lata personalizada y te la envían a casa.

      Y es que creo que sí, que si piensas para una mayoría te vas a dejar a otra parte importante (una mayoría puede ser el 51%) en el camino. En el caso de los consumidores, sería un gran fallo, discriminar por el nombre. Se lo hubieran puesto muy fácil a Pepsi. 😉

      Si yo voy al super, miro las latas y no encuentro ninguna con mi nombre, desde luego mis actitudes a favor de la marca perderán fuerza y se reforzarán los pensamientos y actitudes en contra. Esta radicalización, en psicología social se llama polarización de actitudes.

      Más allá de esta campaña, esto se da en nuestro día a día. Como cuando un grupo de amigos se organiza para decidir dónde ir, qué hacer… muchas veces es una parte del grupo la que acaba pensando igual e imponiendo su criterio a otros. Esto puede dar lugar a una relación desigual con cierta dosis de servilismo o puede llevar a que la minoría no se sienta integrada y rompa el vínculo con el grupo. Satisfacer su necesidad de pertenencia creando otro grupo o uniéndose a otro más afín.

      Esto es aplicable de lo micro a lo macro. A nivel político, hay democracias que, en la práctica, las minorías (no tan minoritarias) sienten como una dictadura de la mayoría, que les deja fuera de juego.

      Como ves, has hilado fino, y un hecho cotidiano se puede extrapolar a estancias mayores, esto tiene miga… Otra idea para un post!

      Grande Fer, un saludo desde los madriles.

      Pd. Has ganado un liebster award! Puedes seguir la cadena respondiendo a las preguntas y proponiendo tu lista de premiados.

  4. Amalia dice:

    ¡Anda! pues cuando yo fui al súper y me encontré con los nombres en las latas me hizo gracia. Así que busqué las que quería y me fui tan contenta. Ahora, después de leer todo esto ya no sé qué pensar. Normalmente una lata de Coca Cola va unida a momento agradable, descanso, reuniones, merendolas, …. Y todo eso lo haces muchas veces con amigos y familiares.. ¿por qué no buscar su nombre y sacar la lata en el momento oportuno?. Es una gracia, algo simpático, bueno, eso creía yo….y quizá Coca Cola también. Oye Caminante, me has creado una inquietud con la que no contaba….

    1. Esa lectura también está, yo sólo he resaltado una de ellas a nivel un poco más estructural, por decirlo así. Es una marca que está posicionada en el disfrute y con valores positivos, no hay nada de malo en ello. Yo iba a la publicidad como reflejo de las necesidades encubiertas de la sociedad, lo cual convive perfectamente con lo que dices.

      Somos muy ricos en matices los seres humanos ;).
      Gracias por el comentario, confío en que la inquietud te mueva a rehacer el puzzle de una forma más amplia!

      1. Amalia dice:

        Ya ya, si ya nos lo dices de vez en cuando: que hay que salir de la zona de confort (con lo cómodo que es estar en la de siempre, brrrrr)

  5. Javier Trejo dice:

    Pues sí, pero tu viejo se vio bien buena onda.

    1. Totalmente de acuerdo con la buena onda. Lo uno no quita lo otro y siempre está bien que se acuerden de uno.

      Un saludo, gracias por tu comentario Javier.

  6. […] limitación personal para muchos. La forma distrae del fondo y, como digo, la publicidad es un reflejo de las necesidades sociales: qué argumentos se utilizan, cuáles funcionan y cuáles no, son buenos indicadores de cómo […]

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